Uno de los males crónicos del Perú se ha reducido un 5.2%, según datos de la INEI, la pobreza ha disminuido.
Dicha noticia acaparó prensa escrita y televisiva por varios días, causando gran desconcierto entre algunos peruanos. Pues la relación entre los números y la realidad que muchos vivimos, es otra.
No necesito irme hasta las zonas rurales del Perú para poner un claro ejemplo del desequilibrio que no enfrenta el gobierno, de la centralización que se da con respecto a algunas campañas, las obras de beneficencia que se enfrentan a la necesidad de la gente, pero que no les enseña a prosperar del todo; comentar que en ciertos lugares del Perú la pobreza ha aumentado su presencia; podría seguir enumerando casos que suceden fuera de nuestra Lima centralizada. Mas sería en vano, pues para que el gobierno escuche, Lima tiene que escucharse a sí misma, primero.
En Lima podemos encontrar miles de historias, unas más llamativas que otras, pero con un solo pedido, también ser escuchadas. Como la del señor Germán, residente en un edificio llamado Hipólito Unanue, ubicado en “El Por Venir”, La Victoria. Don Germán de unos 55 años de edad, afirma no creer en los famosos porcentajes que todos hablan, pues su trabajo de vigilante no le ayudaba lo suficiente para solventar los gastos alimenticios que dan 4 hijos y el cuidado especial de uno de ellos, ahora que ya no cuenta con el salario porque adquirió TBC y en el seguro social la atención es más crítica cada día, se dedica a recibir víveres de su comadre Chabuca, que le deja al visitarlo de vez en cuando, en la habitación donde duerme Don Germán con sus pequeños, la habitación que también es cocina, que a la vez es sala de estudio y de espera; que está hecha al igual medida que los demás cuartos del edificio; y que refleja que más de uno no ven aquel porcentaje de reducción en nuestra pobreza heredada.
Hay quienes no saben con exactitud a que se refiere todo el mundo con esto de los porcentajes y la reducción, de lo único de lo que son concientes es que perdieron todo en su tierra para poder venir a la capital, como Nieves, una niña de 6 años de edad, que conocí en el Hospital del Niño, y que visitaba a su hermano de 3 años edad; decía no saber de que padecía su hermanito pero sí era conciente que a su natal Cajamarca no podía regresar, pues su papá todo lo había vendido para poder atender al pequeño, que al parecer en un una semana sería trasladado al Neoplásicas.
Como olvidar a la pequeña que vi la semana pasada en el carro, subió a cantar y vender caramelos, a sus aparentes 8 años de edad ya reflejaba madurez en la mirada, mientras recibía el desprecio de otras atenciones, que derepente ya se acostumbraron a ver este tipo de casos diariamente y lo toman tan natural, que ni voltean a mirar.
¿Se habrá reducido la pobreza en el Perú? , Dicen que la economía está creciendo, pues supongo que la pobreza disminuye; pero talvez en los sectores equivocados, donde el problema no es la pobreza, sino ambición.
La mala focalización del gobierno y de nosotros como seres humanos para afrontar este tipo de problemas, no nos permite cerrarle las puertas a la pobreza, en todos los aspectos; no luchamos por ser iguales, sino que vamos y abrimos más la brecha que separa las clases sociales. No buscamos ser un Perú, buscamos seguir dividiéndonos y no aceptarnos unos a otros. Si muchos pensamos que el gobierno es incompetente, ¿por que esperanzarnos a que lo solucionen todo? ,si la solución somos nosotros, sí, nosotros somos el Perú.
Dicha noticia acaparó prensa escrita y televisiva por varios días, causando gran desconcierto entre algunos peruanos. Pues la relación entre los números y la realidad que muchos vivimos, es otra.
No necesito irme hasta las zonas rurales del Perú para poner un claro ejemplo del desequilibrio que no enfrenta el gobierno, de la centralización que se da con respecto a algunas campañas, las obras de beneficencia que se enfrentan a la necesidad de la gente, pero que no les enseña a prosperar del todo; comentar que en ciertos lugares del Perú la pobreza ha aumentado su presencia; podría seguir enumerando casos que suceden fuera de nuestra Lima centralizada. Mas sería en vano, pues para que el gobierno escuche, Lima tiene que escucharse a sí misma, primero.
En Lima podemos encontrar miles de historias, unas más llamativas que otras, pero con un solo pedido, también ser escuchadas. Como la del señor Germán, residente en un edificio llamado Hipólito Unanue, ubicado en “El Por Venir”, La Victoria. Don Germán de unos 55 años de edad, afirma no creer en los famosos porcentajes que todos hablan, pues su trabajo de vigilante no le ayudaba lo suficiente para solventar los gastos alimenticios que dan 4 hijos y el cuidado especial de uno de ellos, ahora que ya no cuenta con el salario porque adquirió TBC y en el seguro social la atención es más crítica cada día, se dedica a recibir víveres de su comadre Chabuca, que le deja al visitarlo de vez en cuando, en la habitación donde duerme Don Germán con sus pequeños, la habitación que también es cocina, que a la vez es sala de estudio y de espera; que está hecha al igual medida que los demás cuartos del edificio; y que refleja que más de uno no ven aquel porcentaje de reducción en nuestra pobreza heredada.
Hay quienes no saben con exactitud a que se refiere todo el mundo con esto de los porcentajes y la reducción, de lo único de lo que son concientes es que perdieron todo en su tierra para poder venir a la capital, como Nieves, una niña de 6 años de edad, que conocí en el Hospital del Niño, y que visitaba a su hermano de 3 años edad; decía no saber de que padecía su hermanito pero sí era conciente que a su natal Cajamarca no podía regresar, pues su papá todo lo había vendido para poder atender al pequeño, que al parecer en un una semana sería trasladado al Neoplásicas.
Como olvidar a la pequeña que vi la semana pasada en el carro, subió a cantar y vender caramelos, a sus aparentes 8 años de edad ya reflejaba madurez en la mirada, mientras recibía el desprecio de otras atenciones, que derepente ya se acostumbraron a ver este tipo de casos diariamente y lo toman tan natural, que ni voltean a mirar.
¿Se habrá reducido la pobreza en el Perú? , Dicen que la economía está creciendo, pues supongo que la pobreza disminuye; pero talvez en los sectores equivocados, donde el problema no es la pobreza, sino ambición.
La mala focalización del gobierno y de nosotros como seres humanos para afrontar este tipo de problemas, no nos permite cerrarle las puertas a la pobreza, en todos los aspectos; no luchamos por ser iguales, sino que vamos y abrimos más la brecha que separa las clases sociales. No buscamos ser un Perú, buscamos seguir dividiéndonos y no aceptarnos unos a otros. Si muchos pensamos que el gobierno es incompetente, ¿por que esperanzarnos a que lo solucionen todo? ,si la solución somos nosotros, sí, nosotros somos el Perú.