
En una casa; una sala, un sillón y dos personas. La música sonando en el estéreo, mientras ellos no tenían nada planeado; el pasado y las circunstancias hablaban sin ayuda alguna. Aunque ninguno quería decir adiós, sería lo mejor.¿Amigos? preguntó ella. Esperando que él no conteste, que ninguna palabra brote de los labios que alguna vez rozó..y anhelando por respuesta, una mirada que le diga "no te vayas, no me iré, no será el fin."
Sus deseos no fueron cumplidos. No la miró, solo sostuvo su cabeza con las manos apoyadas en sus piernas, tratando de ocultar las lágrimas. Mientras ella, argumentaba su falla, explicando que no quiso, pidiendo unas disculpas, disculpas como las que él le pidió tiempo atrás, por un error parecido, pero no tan grave.
Las palabras entrecortadas dejaban claro el dolor que él sentía, las disculpas y gritos dejaban salir el desconcierto y la inseguridad que ella tenía.El labial se había desvanecido gracias a las gotas saladas que rozaban sus labios; el vestido color rojo intenso que llevaba puesto, perdió decencia y elegancia. El estúpido orgullo y los aires de realeza fueron desplazados por la culpa. Su sonrisa angelical, con la que le pedía compañía cada noche, quedó en el olvido, al igual que las frases de "amor sincero", que decía sentir.
Él, sentado, estrenando traje de gala. Con alegrías borradas y líquido indeseado en el rostro, hacía honor al negro de su vestir, pues acababa de morir el amor que conocía. Una batalla perdida, hubiera pensado hace tiempo, mas esta fue la guerra. ¿Resignado?, no sabía. ¿Dolido? ¡No!, dolido estuvo cuando perdió un llavero de su colección, cuando perdió el polo de la suerte para jugar "pichangas",cuando olvidó donde dejó la foto del Che!, cuando lo dejaron más de una vez plantado porque ella "tenía una reunión de trabajo"; él ahora estaba más que dolido, estaba herido de muerte, pero vivo aún.
Llevaban tiempo bajo el mismo techo, llevaban más tiempo juntos. Yo diría que se acostumbraron a estar así, tanto que olvidaron echar leña al fuego; la llama del amor y pasión había sido extinguida por el pasado que a ella volvió.
Ella se encontró con un antiguo amor por pura casualidad..y por la misma casualidad esa herida que creyó ya había cicatrizado, volvió a supurar fuego, pasión y lágrimas. En una sola noche que recordaron viejos momentos, dejando de lado diferencias y compromisos. No se habían visto por más de 4 años; sin embargo, eso no fue excusa para que jueguen a amarse de nuevo y olvidar por completo aquella promesa frente al altar que le hicieron a los seres que los esperaban en casa cada atardecer.
Dos prófugos querían ser de nuevo, como en las épocas de locura adolescente; jugar a las escondidas cada viernes a las 6:00 pm en aquel parque neutral, tratar de escabullirse entre las tardes grises de Lima para ser y no ser, donde nadie los pueda ver.
Ahora sus mentiras y atardeceres apasionados con otro fueron descubiertos. Ella no sabe que hacer, tan solo se encuentra sentada, tal vez esperando ser perdonada por aquella infidelidad que la sacó de la rutina de un matrimonio algo asfixiante, conservador, dominante y común. Pero si sus disculpas no son aceptadas, solo tendrá que tomar una maleta, empacar y volver a escapar con quien se sintió completa cada viernes y vivir de nuevo la esencia de amar.
La espera de 15 minutos la volvió loca y al no verse disculpada decidió tomar una última decisión en aquel sillón, terminar un matrimonio donde nunca fue ella, donde nunca se sintió ser y así fue, escapó rumbo al parque aquel viernes a las 6:00 pm.
No sé mas de ella, supongo que ambos escaparon, dejaron de deberse a los demás y empezar sus vidas sin mirar atrás.