martes, 12 de mayo de 2009

12 de mayo


Hoy es 12 de mayo del 2009, son aproximadamente las 10 de la noche. Estoy aquí, sentada en la computadora una vez más, porque aún no tengo una laptop para poder acomodarme en mi cama y estar sin preocupaciones rascándome lo que no tengo, en fin, hoy es un día más.

Un día más que llegué tarde a la universidad y aunque por más que trate nunca pude atrapar el maldito carro a al hora que debía ser. Planeaba despertarme a las 8 am, alistarme y salir; pero como siempre algo tenía que suceder.

La ducha estaba ocupada, mi abuelo había decidido salir temprano por alguna razón y se demoraba más que nunca. Aprovechando el tiempo opté por ir cocinando antes de salir de casa para encontrar almuerzo al regresar. Unas verduras, col, zanahoria, pimiento y algo de lechuga; hacer arroz y dejar el pollo sancochando mientras al fin podía entrar a ducharme, resfregarme la cara y despertarme por completo.

¡Mierda! ya son las 8 y 15 am, pasa por mi mente mientras le hecho una chequeada al celular. Termino de bañarme, me alisto y el reloj ya marca las 8:30 am.

Te cruzas por mi mente y pienso que tengo que llamarte antes de partir, pero el tiempo es corto así que me voy hacia la puerta de salida y determino que te llamaré luego de mis clases. Pero un momento, olvido mi carné de entrada, regreso y suena el teléfono; es mi madre, no mi progenitora , sino la verdadera, es mi mamá la que me crió y a la que amo demasiado aunque a veces cuesta demostrarlo. Es ella llamando a casa para preguntar sobre unos papeles de una casa que compró a mi nombre y que tengo que resolver, la conversación se hace extensa y no hay manera de como cortarla luego de no haber hablado bien por más de un mes.

Es la primera vez que vuelvo a hablar bien y claro con ella luego de un mes transcurrido. Pleitos, malos entendidos, lejanía y algo de desconfianza eran las razones de nuestra poca comunicación , pero son hechos en los que no vale la pena entrar en detalles. Ya eran las 9 am y un par de lágrimas habían rozado mi mejilla, la mañana presentaba sus primeros rastros de sol y mi madre conversaba conmigo tranquila y calmada.

Hablamos de mucho, universidad, trabajo, talleres, papeleo que tenía que hacer para un problema judicial,etc; y aunque tenía un control de lectura a las 9:30 am este martes 12 de mayo; ya eran las 9:10 am, y de mi casa no llegaba, ni en taxi. Seguí conversando y esperé que fuera ella la que terminara la llamada.

Cuando empezó a despedirse, me sentí jodidamente mal. Una mueca en mi rostro, mis labios hacia un costado, una mano en el bolsillo de mi pantalón y mirando el reloj que apuntaba las 9:30 am con sus manecillas, me hacía recordar que la práctica ya había comenzado y que la llamada estaba terminando, que el adiós de esa llamada se me hizo nostálgico (suena cursi pero es mi madre y la extraño), la antepuse a mi práctica y creo haber hecho lo correcto, son 4 años que no la veo.

La conversación telefónica terminó y cogí rumbo a la universidad, en el carro seguías dando vueltas en mi cabeza y me emocionaba. Llegué a la universidad cerca de las 10:15 am, era utópico tratar de entrar a clases. Así que fui, me fui a buscar un locutorio, mientras buscaba tu número telefónico apuntado en un papel dentro de mi bolso.

Cruce dos pistas frente a mi casa de estudios, un locutorio a la vista, con dos miseros cubículos, bueno cumplen con su propósito así que más da. 0.50 el minuto al extranjero, me informó la señora que atiende, sonreí aceptando el precio y esperé que me dijera en cual de los dos entrar; señaló el de su derecha e ingresé con mi papelito en mano, me senté y marqué el número. Un código, luego otros números y empezó a timbrar un par de veces...
¿Aló?, me dijiste, a lo que solo respondí ¡feliz CUMPLEAÑOS JAMES!, te sorprendiste, no podías creer quien rayos era y me preguntaste si era yo, y te dije que si, soy Natalia y empecé a decirte mis deseos de feliz cumpleaños, hable al toque y tú callabas; comentando al final que no esperabas esa llamada, me diste las gracias y quedamos en hablar más seguido.

La llamada terminó, pero ahora estoy aquí, aún deseándote que la pases bien, aunque ahora debes estar bebiendo, ebrio en algún bar, o en tu casa con tus amigos de por allá. Canadá queda algo lejos como para ir a darme una vueltita no más y volver a clases para mañana. Pero creeme que no te olvido eres uno de mis mejores amigos y ¡Feliz Cumple James!.

*El regalo es algo pequeño pero espero que le guste a mi mejor amigo y si el texto anterior presenta algunas lisuras y ha molestado su lectura por esta vez, lo siento, pero con todo respeto jódanse...SALUT!LOS QUIERO!.