
Nunca le dijo nada, no se atrevió a tal vez malograr aquella historia que entre ellos surgió. Simplemente dice haber comprendido que dentro de esa extraña relación se sentía bien,por lo menos “algo” comprendido. Aunque a veces le agobiaba la necesidad de saber de ella, si todo le iba bien, si sus sueños aterciopelados eran suaves , mas no frágiles como el cristal porque se podían hacer mil pedazos y la podrían dañar. Si de él dependiera, ella viviría dentro de una pequeña burbuja donde nada la lastimaría. La quería, y ella a él, pero el temor y no darse cuenta de lo mucho que podían dar, hizo que todo lo dejarán atrás,y no los dejaba vivir en paz.
Fui testigo de muchas cosas y confidente de ambos. Si no era él, era ella; que hacía sonar el timbre de mi casa.
No sé su historia del todo bien, dos años son demasiado para recordar con exactitud; mas en mi memoria algo ha de perdurar de esta particular historia.
Mejores amigos, así se llaman después de tanto tiempo. Ellos confidentes mutuos, y yo, de ambos. Ella lo llama al Nextel y trata de contarle absolutamente todo (un 99.9%), a veces recordando todo lo que un día fue; él no toca el tema y por motivos obvios no le dice lo que por dentro puede llevar, la revolución, la batalla que hay entre su disque razón utópica, su corazón desquebrajado , su conciencia algo obsoleta, ese “Pepito Grillo” que ella suele llamar. Es enorme la confusión que habita en todo el ser de aquel, mi amigo y vecino a la vez.
Él dice no poder explicar el porque del error en su sistema y aunque su disco esté particionado, el supuesto virus ya lo infectó por completo. Hasta ahora no tiene la cura y el NOD32, AVG, o cualquier otro antivirus no es suficiente para solucionar su no tan pequeño problema.
Ella hace tiempo se vacunó a ver si funcionaba, si podía olvidarlo gracias a cualquier medicamento, si podía evitar cualquier destello de lo vivido; fue en vano, lo recordó más; las bromas que solían hacer sobre las vacunas y la fobia que ella nunca quería admitir, aparecieron en un flashback que no quiso llamar pero que tampoco pudo evitar. Dejó entrar en su mente el recuerdo de aquellas tardes en las que solía caminar, acompañándolo por la calle, los dos solos en plan H, viendo atardeceres o simplemente jugando a no pisar la rayita.
Sé que se conocieron sin planearlo, un amigo los presentó, “no pensé que esta historia comenzaría”, él me comentó, no pensaron en tener nada, cada quién estaba en otra. Se conocieron en aquel establecimiento, poco amueblado, puro cemento, mucha gente; un patio del lugar donde estudiaban y que prefiero no nombrar, "su enamorado nos presentó y empezamos a ser amigos desde aquel momento que ninguno de los dos decidió";fueron las palabras que llegué a escuchar. En conclusión, Ambos eran conscientes de la relación que cada quién tenía. Él estaba con otra y "en otra" que lo aprisionaban y lo hacían volver el tiempo atrás, cuando los que decían entender tan solo llenaban su morral con falsas promesas y palabras que al final no tenían razón de ser, cuando simplemente se iban de su lado por aquellos detalles que en su vida existían; pero ella no lo hizo; pues el también la comprendió y no se alejó de su vida no tan blanca ni tan oscura.
Ella; algo temperamental, normal pero inusual; o tal vez es el loco que ve a través de su ventana que hace describirla de esta manera, no lo sé, pero él decía que ella era a veces lo más importante que le había pasado; “mi ninia monze”, así la llamaba.
Lo entiende; no del todo pero siempre trata de hacerlo. Al igual que él no entiende siempre el porque de sus lágrimas, pero sé que se tenían el uno al otro cada vez intentando comprender; sean lágrimas aguadas, de cristal o las reales.
Ella estaba con él tratando de soltarlo de las sogas verdes y el manto blanco que lo aprisionan y sin importar las veces que cae en tentación, ella está ahí; lo acoge entre sus brazos e intenta no dejarlo cometer un error más, y aunque a veces él se desprecia por eso; intentaba no recordar y pensar en lo mucho que ella decía quererlo, lo mucho que le importa y la forma tan sutil que tiene para “insultarlo” ,sacarlo de la oscuridad y decirle lo mucho que vale para ella y otras personas.
Lamentan a veces ser tan egoísta, lamentan muchos factores “x” que por momentos quieren olvidar, dejar en aquel cofrecito debajo del ático y que lo único que brille sea esa estrella que en nombre de los dos está por algún lugar de la galaxia, muy lejos de este planeta escoria que no les permite vivir sin ser vigilados; “ser y no ser cuando nadie los pueda ver”.
Le propuso más de una vez escaparse; por lo menos un mes. Olvidar que se deben a los demás, y dejar las penas e ir en busca de la felicidad. Le encantaba verla sonreír, se lo ha dicho; sus ojos delineados; su nariz, su pequeña nariz le daba cosquillas y fue la causante de su primer beso, con un par de copas que llevaban a cuestas.
Ella estuvo dispuesta a olvidar mucho, dejar todo, pero no se lo dijo por completo; nunca le terminó de explicar muchas de las estrellas que pasan por su mente; y él nunca le aclaró bien las cosas.
Hay meses que olvidan todo; y otros, en los que solo quieren recordar y sentirse tan cerca uno del otro, sin conectar sus almas por completo; tan solo las dejan divagar sueltas por algún lugar, las miradas suelen ganarles y sin decir nada ya empiezan a tejer telarañas en esa historia no tan lejana,y que parece ya no tener un futuro.
Un amigo le dijo a ella que lo afirmara, que era obvio lo que había pasado entre ellos, que estaba seguro de lo que hablaba y que callarlo no iba a solucionar nada. Ella casi cae de espaldas pues un extraño al que no habían comentado nada fue el que más rápido parecía haber encontrado la cura para el error en su sistema. Pero fue en vano nunca optó por hacer lo recomendado.
Últimamente se encuentran algo alejados, cada quien con sus problemas, cada quien con sus salidas; ya no hablan mucho, ¿Pensarán que al otro le molesta lo que pueda hacer con su vida personal?, ninguno se equivocaría, pero ella lo quiere y lo importante es que él sea feliz. Pues si lo que una vez sucedió vale la pena, volverá a suceder o al menos las cartas seguirán sobre la mesa para otra partida de naipes, o una ocho locos (dos locos, es lo que son).
A veces ella lleva puesto un anillo que él le regaló. Él aún guarda en su computador un regalo de presentación power point que ella le hizo. Ambos tienen pequeños detalles que decían demasiado, cartas, dibujos, etc.
Son tan diferentes, tan parecidos, fueron tanto en tan poco tiempo; tan poco tiempo para tanto; tan ella y tan él. Tan temeroso a veces que solían evadir los temas que los incomodaban, como el de “viajar por ahí”, los problema con los alimentos, los cortes, las notas de la universidad, las congestiones nasales, los vómitos; hasta eran capaces de evadir un te quiero por temor a lastimar o lastimarse ellos mismos, pues podrían volver a recordar lo que no pudo ser.
Es mucho el tiempo que llevo aquí sentada, creo ya no saber a ciencia cierta lo que escribo, pues a lo largo de este relato traté de no involucrarme demasiado, pero es hora de aclarar que si escribí de todo esto es porque parte de esta historia mezclada y enredada es el reflejo de un pasado propio junto al de unos amigos, sumándole un juego de mentes y palabras; historia de la cual espero no volver a formar parte.
Si quieren saber como acaba mi parte de la historia digamos que dejamos todo atrás y de mejores amigos no queda mucho, no hablamos demasiado. Su estado de ánimo parece ser agrio, como el limón y ahora a mí me suele dar igual,mi dulzura parece haberse perdido frente a todo lo vivido. Y aunque lo quise como nunca pude llegar a querer a otra persona, la vida continua, sin olvidar lo sucedido y lo mucho que me apoyó frente a cada gota de vida que solía derramar.
Si algo queda por decir es que muchas son las razones por las que apesar de todo (incluyendo un montón de cosas que no he mencionado), a él aún lo considero mi mejor amigo y bueno, el texto es subjetivo, le añadí algunos productos de mi imaginación, la memoria es engañosa y algunas de estas últimas palabras son excusas porque después de medio año me atrevo a terminar de publicar esta historia, con algo de temor aún de que él la pueda leer.