viernes, 12 de junio de 2009

Espera..


Amaneció... amanecí. Sola en ese cuarto algo oscuro y gris. Silencio total y esta casa grande me vuelve a asustar. Detesto el silencio mezclado con la soledad y melancolía; a mi viejita la iban a operar. ¿De qué?, no sé, bueno si sé pero no me conviene decirlo, no le gusta que hable de sus cosas con nadie. Ella no tiene porque sucumbir ante nadie ni verse derrotada, no es su estilo, lo detesta, es más no debería mencionar que la operaron, pero si no es así no tendría de que escribir.


La larga espera comenzó en esa mañana. Prendí la computadora, hay que escuchar al gran Bob pensé, mientras este aparato que utilizo para mi blog terminaba de prender. Puse música, empecé a limpiar y poco a poco mis músculos se comenzaron a relajar, un rin rin me crispó los nervios. Era mi abuelo al teléfono, me dice que hable con ella, ya la van a operar. hablamos, conversamos y casi lloré. Si piensan que soy llorona, suelo ser lo de vez en cuando..¿quién no?..


Sentada en sofá de la sala mi mente empezó a volar, pero para no esperar lo peor continué limpiando hasta que ese rin rin otra vez me interrumpió.


Esta vez son dos, Carla y Janio van a venir. Mi casa está hecha un desastre, pero sus mentes también. Haré lo posible y me apuraré pensé, cuan equivocada estaba, ellos demoraron cerca de dos horas, así que algo de tiempo tuve.


Ya había cocinado y Janio con la suerte del día compró chifa y le sumamos el estofado que yo había preparado. Un poco de refresco y listo, satisfechos los tres conversamos de la vida, del estrés, vimos fotos en esta máquina algo antigua que se cuelga con más de un video de youtube.


Les comente que aquella señora de 67 años que dice no pertenecer a la tercera edad, estaba siendo operada. Ellos lo sabían, recordaban una conversación pasada y por eso me habían visitado, porque en esa larga espera no se deja de lado a nadie ni con el amigo que estés mas peleado.


Entre palabras, bromas, chistes y música, el tiempo había pasado. Las 2 de la tarde y nadie había llamado, hasta que media hora después mis deseos se habían cumplido.


Mi abuelo llamó. Ya salió, me dijo. obviamente si la habían operado es que la había ya sacado del quirófano, pero yo en mi locura pregunté de donde, no fue raro que recibiera un lapo por parte de Janio y Carla, al hacer ese tipo de pregunta estúpida.


La conversa seguía, mas mi mente ya no divagaba por ahí, pensando en ella y en que podía sentir. Tan solo me quedaba esperar y aunque mis dos amigos ya se iban a marchar, nada me hacía borrar de mi memoria que una de esas noches largas iba a llegar.


Fueron los tres días y noches más largos. Ella lejos de casa y yo por ahí, encerrada en ella. Esperando tener noticias cada cierto periodo de tiempo para no preocuparme ni embriagarme de tu ausencia. Y aunque la paz y tranquilidad extrema se sentían bien de vez en cuando, de esa forma, a la fuerza me estresaban.


Otro día más que dormía sola, la casa fría y el sillón que me acompaña a las 10de la noche esperando que mi abuelo regrese del hospital del empleado. Tapada con una frazada recordaba que con mis tíos el llegaba, esperando tener noticia alguna, caí rendida, dormida en aquella espera.